martes, 20 de septiembre de 2011

DESCONOCIDO


Risas infantiles que se apagan 
con el tintineo de llaves,
Tras el cierre torpe de una puerta 
se confirma que el alcohol
ha vuelto hacer de las suyas.
Poco a poco la ansiedad y la impotencia
van ganado terreno, 
le quiere, tiene que quererlo,
Pero ahora solo ve ante él a alguien desconocido.
A su corta edad no logra digerir
que una misma persona
alberge en su ser bondad y destrucción.
Su recuerdo duele cual sello 
incandescente de ganado.
Tiene que quererlo, debe quererlo.
Sentimientos extraños.
Quiere al padre, pero odia al extraño
que aparece tras el cierre torpe de la puerta.
Ayer no lo quiso.
Hoy......... ,  hoy lo quiere.
Mañana…… , mañana será otro día.


                                                                       José Torres

sábado, 17 de septiembre de 2011

INALCANZABLE

Despierta otro día más.
En su cabeza, una maraña de pensamientos.
No puede pedirle más a la vida.
Lo tiene todo y aún así no alcanza a comprender
esa melancolía absurda que no deja de acechar.
No logra comprender qué ha molestado a la felicidad
para que esta no quiera saber nada de él.
La persigue sin descanso,
pero ella, orgullosa, altiva, distante,
no está dispuesta a perder ni un solo instante con él,
agotado desiste cada día, y vuelta a empezar.
No quiere darla por perdida, aunque el paso del tiempo
le hace pensar que nunca podrá encontrarla,
ella solo juega a ilusionarle, finge que camina hacía él,
pero nunca alcanza la meta.
Y día tras día se pregunta el sentido de vivir por vivir.

                                                                        José Torres

martes, 28 de junio de 2011

A JAVIERA

Atrás queda esa puerta que hace años pensabas que no abrirías.
Atrás queda esa impotencia que acallaba tu mente,
Tu sueño, ser libre.
Tu meta, despertar.
Aquella luz que divisabas al otro lado de la cerradura.
Aquella luz de libertad, que según tú te acompañaba y aplacaba tu soledad.
Hoy brilla más que nunca.
Si la miras detenidamente podrás observar
Que no estás sola, los destellos que desprende
llevan algo de cada uno de los que hemos compartido
algún trayecto de tu andadura.
Vuelve a abrir esa puerta, tu puerta,
Sé libre, no dejes de volar.
Y como tú bien dices al final de tu poema,
 “nadie puede cerrar la puerta de los demás”.

                 José Torres

miércoles, 1 de junio de 2011

Reflexión

Gran error mirar desde arriba,
gran error pensar que tienes el dominio de tu vida.
Que difícil sentirse pleno de humildad, pero que fácil
es abarcar todo el orgullo, la vanidad y todo lo que se 
cree que nos hace superior a los demás.
Que pena caer en esa tela de araña,
tarde o temprano acabas enredado en ella,
y cuando la tela te oprima, entonces será
cuando realmente tendrás la certeza de que la vida,
la de verdad, la verdadera, es la que divisas desde 
tus aires de grandeza.
Entonces serás consciente de tu vacío,
entonces anhelarás estar abajo, ya que 
la vida, la de verdad no era la que poseías.
La vida esta abajo, la vida habita en los que
miran hacía arriba, no en los que miran hacia abajo.

                                                                                           José Torres

viernes, 15 de abril de 2011

Te quiero diecisiete

(A ti, mi primera cosecha)

Diecisiete son los años transcurridos.
Un dieciséis de Abril extraño.
Aunque primavera, caen copos de nieve.
Huella de un día especial.
Se acaba la espera, por fin estas aquí.
Derroche de amor y ternura.
Amor sellado que recibe su cosecha.

                            José  Torres

martes, 12 de abril de 2011

Tu letargo

Días eclipsados por
espesas nubes Grises.
Lamentos inútiles
salidos de lo más hondo.
Sé que estás oculta.
Sé que estás al otro lado.
Como siempre espero
que abras fisuras en
esa cruel nube, que
tarde o temprano se
rinde ante la fuerza
del rayo de luz que
tanto ansío tras tu
letargo .

                                               José Torres

domingo, 3 de abril de 2011

ANDAR





Un camino largo por recorrer, 
en el que encuentras hermosas praderas,
entre una y otra, terreno pedregoso.
Al divisar la primera se olvida que
para llegar a ella has de sufrir.
El acceso no es fácil.
Tropiezas una y mil veces.
Los tropiezos te provocan heridas,
heridas que sanan con el tiempo.
Quedan las cicatrices, que cada vez
que las miras te recuerdan lo pasado
 y la satisfacción del presente.


                                                                                                   José Torres