martes, 10 de septiembre de 2013


lunes, 8 de julio de 2013

Calzado para plantillas


Aunque pueda parecer una obviedad, el calzado para plantillas es algo importantísimo si queremos tener un confort pleno. Porque, en el conjunto, es decir, en la unidad que forman el zapato y la plantillas, tenemos que encontrar el equilibrio exacto para que ambos encajen a la perfección. Tanto si es la plantilla la que no se adapta al zapato, o el es el zapato el que no está pensado para las plantillas, el resultado será siempre el mismo. Una insatisfacción para la persona que los lleva y que, en consecuencia, puede acarrear problemas mucho mayores.

Es por ello por lo que es una buena idea, por no decir que es indispensable, acudir a tiendas en donde nos pueden atender en base a nuestras necesidades. Será allí, seguramente tras un minucioso análisis de nuestro pie y de nuestras necesidades, en donde nos proporcionen un calzado con el que estemos plenamente satisfechos. No obstante, no solo la satisfacción propia es algo que es relevante, el hecho de que tanto zapato como plantilla tienen que ser uno, es necesario para que ambas piezas cumplan su función. De no ser así, no estaremos poniendo freno al problema que tenemos. De hecho, quién sabe si lo estamos agravando aún más.


En definitiva, si tenemos dudas al respecto, algo normal si se desconoce el terreno, demos acudir, sin ningún género de dudas, y con la mayor brevedad posible a un centro en el que nos asesoren debidamente para que nuestros zapatos y nuestras plantillas cumplan la misión para la que fueron diseñados con el calzado para plantillas.

sábado, 24 de noviembre de 2012

NUNCA MÁS







Hoy vienen a mi mente tantos momentos que compartí a tu lado.
Recuerdo tus ojos llenos de vida, ese brillo de tu rostro que irradiaba ilusión, alegría. Tus risas, como me gustan tus risas.
Recuerdo cuando me decías que no te gustaba cualquier chico, que buscabas alguien protector, seguro, que te cuidara.
Que feliz se te veía a su lado, encontraste la persona que buscabas, paseabas orgullosa junto a él, decías que no te podía ir mejor, era atento, protector, seguro, en fin que cumplía todo lo que buscabas en una pareja.
Al tiempo te vino encima una mala racha, sufrías caídas muy a menudo, te dabas golpes tontos, un día con el pico de una puerta, otro con la esquina de una mesa………
Ya no quedábamos tanto, nuestras conversaciones eran cada vez más escasas, fue inevitable hablar de ello y me decías que ya no era lo mismo, que tenías novio y era lógico que a él no le hiciera gracia que quedaras conmigo, pero en realidad ya no quedabas con nadie.
Tu cara, tus ojos, ya no eran los de antes, tu forma de vestir había retrocedido, siempre pantalón, nada de escotes. Te habías ido a vivir con él  me decías que lo querías un montón y que no podía vivir sin ti, que no paraba de repetírtelo.
Tuve que alegrarme por ti, aunque sentía que te engañabas, sí, te engañabas, porque a mi no conseguiste convencerme.
Luego vinieron los hijos, primero Raquel y muy seguido Ismael, hijos que colmaste de cariño y caricias, caricias que tú ya no recibías. Una de las veces que pudimos coincidir hubiera preferido no verte ni a ti ni  a tus hijos, algo en vuestros rostros me decía que vuestra vida no era precisamente un camino de rosas. Recuerda que te pregunté como te iba, tu respuesta siempre que muy bien. Te ofrecí mi ayuda la cual rechazaste e incluso te llegó a molestar.
Ya ves, ahora estoy aquí frente a ti, pero no me hablas, no sonríes, no miras a tus hijos.
Tu cara proyecta una palidez que no logra ocultar el maquillaje. ¿Dónde está él?, sí, el protector, el que te hacía tan feliz, el padre de tus hijos.
Parece que te has vuelto a caer en casa, pero esta vez no has tenido tanta suerte, las marcas de tu rostro lo dicen todo.
No puedo evitar que de mis ojos se descuelguen las lágrimas contenidas al ver a tu lado a esos dos hijos que son tu vida.
Yo te quiero, siempre te quise, pero no fui lo que buscabas y ahora estás aquí tumbada entre dos pequeñas paredes de caoba. Fría, semblante impasible, tus ojos cerrados, y tres personas que lloran tu ausencia.
Siempre tendré la duda de si ahora estarías despierta si en tu primera caída hubieses cogido mi mano.
“El me quiere” me decía, y con golpes la marcaba como al ganado, ¡maldito cabrón!




                                                                                            José Torres





domingo, 18 de noviembre de 2012

17 años. Hoy por escrito




Bueno, creo que ya va siendo hora de plasmar en papel lo que ya te he dicho en más de una ocasión en persona.
Tal día como hoy hace ya diecisiete años fuiste la última pieza que completó mi puzzle, el puzzle que comencé en mil novecientos ochenta y siete. Tu llegada a la vida fue todo un reto para ti ya que en dos ocasiones la naturaleza parecía no querer que consiguieras tu meta “vivir”. No contaba con tu astucia para aferrarte al vientre en el cual tenías previsto  pasar nueve meses.
Dulce, persona de pocas palabras, pero esos silencios ahora tienen su explicación, con ellos te enriquecías, absorbías todo lo que llegaba a tus oídos y es increíble la cantidad de información que alberga tu persona, en todos los sentidos.
Hoy como tantos días me vienen a la mente la cantidad de veces que me has servido de tertuliano, aun teniendo las ideas claras siempre me ha gustado exponerte los problemas y esperar tu opinión, que sepas que pienso seguir haciéndolo por muchos años.
Con tus diecisiete años recién estrenados me has demostrado que la tarea difícil de un padre no ha sido en vano. Hoy veo resultados, y son resultados que me hacen grande. Tú me haces grande con tu madurez, tus apoyos, tus ánimos para que llave a cabo cualquier proyecto, en definitiva que más puede pedir un padre si descubre que el corazón que empezó a alimentar hoy casi se sale del cuerpo de su hijo.
En fin, ya sabes que si hiciera el ánimo esto podría ser eterno.
Solo me queda el deseo de que sean muchos más los años que te pueda seguir disfrutando como hasta ahora, que la vida a veces caprichosa nos lo permita.
No hace falta que te desee nada ya que con esto queda todo dicho.
Muchas felicidades y sigue luchando por todo lo que quieres.

Te quiero Mario.
Las metas son de quienes luchan por ellas, nunca pierdes lo que no tienes.

                                                                                                 José Torres

domingo, 21 de octubre de 2012

¿Y si………?




¿Y si todo acabara hoy?

¿Y si  despertaras en un espacio desde dónde pudieras ver lo último que has hecho?

Donde vieras las cosas que olvidaste hacer.

El te quiero que no dijiste.

La mano que no estrechaste.

La cita que no tuviste.

El apoyo que no prestaste.

Y tantas y tantas cosas que pudieron haber sido pero no fueron.

Aprendamos a dar a cada cosa su valor.

Aprendamos a vivir hoy.

Quizás mañana ya nadie nos necesite.

Quizás mañana solo queden las sombras de una espera.




                                                                                                                      José Torres


domingo, 15 de abril de 2012

ABRIL


Y llega Abril saltando en la balanza.
Años haciendo el camino que solo se hace al andar.
Que complicado aprender a volar cuando han estado
moviendo tus alas.
Y vendrán más abriles.
Y el camino andado será más largo.
Sin mirar atrás guarda en tu zurrón cada recuerdo,
cada detalle, cada persona que de una manera u otra
halla formado parte de los dieciocho abriles  ya vividos.

Te quiero

“Te deseo un zurrón muy grande”.


                                                            José Torres

sábado, 24 de marzo de 2012

SIN CUERDA

No me pidas que trepe si no amarras la cuerda,
hoy mis manos resbalan, cayendo al abismo, 
cayendo con fuerza.
Esa puerta entreabierta, deja entrar la corriente,
desordena mi historia.
Miro atento ese libro que se me desvanece.
Apenas quedan restos, solo surcos marcados,
ya no hay tinta que hable,
queda solo la estela de lo imborrable .
Quiero tomar ese libro en mis manos,
quiero volver a escribir nuevamente,
quiero pintar esos surcos, que sepan que existo, 
pensar diferente.
Ahora no quiero cuerdas, hoy mis alas son fuertes,
ahora escribo con fuego, marcando mi vida
con sello candente.
He fraguado mi escudo, sobre un yunque sonoro,
ahora soy caballero, mi dama es la vida,  
la vida que quiero.
Hoy mis manos son firmes, mis pisadas son fuertes,
ya no espero respuestas, el camino no es fácil, 
pero voy a encontrarme.
Ya estamos frente a frente, tú me miras, te miro.
Me devuelves la imagen, te fusionas conmigo, 
no hace falta buscarte.
Sin querer me encontraste.

                                                                      José Torres

domingo, 4 de marzo de 2012

MARIANA


MARIANA


Noches de verano envuelto en el vaivén de una vieja mecedora.
Impregnado por aroma de jazmines emanados de su pecho acogedor.
Cuantas tardes dedicadas a recolectar ese perfume para ella, a sabiendas de que me sería devuelto.
Mujer, madre y abuela en tiempos difíciles, nunca faltó en su rostro una sonrisa.
Con motivos más que suficientes nunca contaminó a nadie con sus penas.
Experta en labores de ganchillo y costura, ellas fueron las que quizás adornaban y vestían las penas que nunca se dejaban ver y existían.
Hilo conductor de vivencias humanas, transmisora de leyendas y canciones prohibidas, falta de bienes materiales, pero rica en espíritu y bondad.
Cumplió su cometido en la vida, dejar su recuerdo.
Aún hoy, no hay día en el que algo, por insignificante que sea, me haga retroceder a esos momentos ricos de la niñez.
Su recuerdo perdura incluso con quienes no la llegaron a conocer. 


Algo me empuja a dejar constancia de su paso por la vida.
Sabed que Mariana vino al mundo en 1900, aún no se había habituado a vivir cuando la muerte le arrebató al padre. Su madre, viuda, vuelve a contraer matrimonio y así
poder encajar la pieza perdida del puzzle, un padre para sus tres hijos. Pero la muerte hizo de las suyas y  le quitó lo más importante, la madre. Mariana queda huérfana sin conocer a los seres que le dieron la vida.
Enviudado, el padrastro decide emprender una nueva vida de la que Mariana y sus dos hermanos de madre no forman parte, ya que solo se lleva consigo al único hijo que el matrimonio tuvo en común.
Lo mejor que le pudo pasar a Mariana fue ser criada junto a sus hermanos al cobijo de su abuela, abuela que supo cubrir con creces la ausencia de sus padres, y a quien creo que debe esa forma de ser tan especial.
Se casó y dio como fruto cinco hijos, lástima que la persona con quien compartió su vida carecía de esa magia que ella se merecía y aún así  nunca renunció a ser ella, supo vivir y regalar su alegría.


Parte de ella sigue viva gracias a las semillas que plantó en terreno fértil y hoy siguen dando su fruto.



                                                                José Torres Martínez

domingo, 29 de enero de 2012

¿HASTA CUÁNDO?


  Bombardeo de palabras.
 Oyes pero no escuchas.
 Esos guantes incansables te golpean.
 Y tú impasible pones la otra mejilla
¿Hasta cuando tu sumisión?
¿Hasta cuándo las heridas de tus ojos
 te seguirán cegando?
¿Cuándo harás uso del colirio de la vida?
Cuando llega el momento en el que te acomodas
 y te resignas a vivir por vivir.
En ese momento comienza tú muerte.

                                                                                  José Torres

lunes, 28 de noviembre de 2011

Abre los ojos

Astas que despuntan sobre la maraña putrefacta
de palabras escupidas.
Exaltación disfrazada de falsos ideales embaucadores.
Inválida ayuda sobre alas en perlecha.
Gritos atrevidos que proclaman una humanidad hipócrita.
Extensión de manos embaucadoras que lejos de ayudar estrangulan.
No quiero que pases hambre,
No quiero que sufras,
No quiero que te exploten,
No quiero que te maltraten,
No quiero, no quiero, no quiero…….
Pero no me  pidas obras, ni sacrificios, ni ayuda.
Eso no es cosa mía, yo solo escupo humanidad. 

                                                                                                     José Torres

miércoles, 19 de octubre de 2011

Cruda realidad



Cada día el fango es más espeso,
veo como las ranas asoman tímidamente
rompiendo el espejo, anhelando la metamorfosis
que haga de ellas príncipes o princesas.
Necesitan un beso, pero no cualquiera,
un beso sincero, un beso de verdad.
Difícil tarea, ya que las ranas de esa charca
Son desconfiadas, son muchos los que han
pasado por allí, son muchos los que las han besado.
Y ahí están, atrapadas en su fango.
El fango que cada día es más espeso.
El fango alimentado por desengaños
y  desconfianza..

                                                               José Torres

jueves, 6 de octubre de 2011

Escudo de cristal


A una amiga y compañera.


Naciste para ser amazona,
aprendiste a segar la maleza
con el propósito de abrirte camino.
Pero no tuviste en cuenta que tu escudo
no es de puro acero, Tu escudo es de cristal,
y como cristal no es invulnerable al daño que
causan  las  grietas.
La vida a través de esas grietas, poco a poco
te va reafirmando como mujer,
como buena amazona que no  necesita escudos.
Que tú, y solo tú te bastas para afrontar las batallas,
que la vida solo aparece una vez,
Y debes capturarla, hacerla tuya.
Deja atrás el miedo que escondías tras el escudo.
Lidia esa batalla y se tú,
sé transparente como agua de arroyo,
y como ella sigue tu curso atravesando con fuerza
los obstáculos del camino,
camino  que al fin y al cabo  es tuyo,
como tuya tiene que ser la victoria. 

                                                             JOSÉ TORRES

martes, 20 de septiembre de 2011

DESCONOCIDO


Risas infantiles que se apagan 
con el tintineo de llaves,
Tras el cierre torpe de una puerta 
se confirma que el alcohol
ha vuelto hacer de las suyas.
Poco a poco la ansiedad y la impotencia
van ganado terreno, 
le quiere, tiene que quererlo,
Pero ahora solo ve ante él a alguien desconocido.
A su corta edad no logra digerir
que una misma persona
alberge en su ser bondad y destrucción.
Su recuerdo duele cual sello 
incandescente de ganado.
Tiene que quererlo, debe quererlo.
Sentimientos extraños.
Quiere al padre, pero odia al extraño
que aparece tras el cierre torpe de la puerta.
Ayer no lo quiso.
Hoy......... ,  hoy lo quiere.
Mañana…… , mañana será otro día.


                                                                       José Torres

sábado, 17 de septiembre de 2011

INALCANZABLE

Despierta otro día más.
En su cabeza, una maraña de pensamientos.
No puede pedirle más a la vida.
Lo tiene todo y aún así no alcanza a comprender
esa melancolía absurda que no deja de acechar.
No logra comprender qué ha molestado a la felicidad
para que esta no quiera saber nada de él.
La persigue sin descanso,
pero ella, orgullosa, altiva, distante,
no está dispuesta a perder ni un solo instante con él,
agotado desiste cada día, y vuelta a empezar.
No quiere darla por perdida, aunque el paso del tiempo
le hace pensar que nunca podrá encontrarla,
ella solo juega a ilusionarle, finge que camina hacía él,
pero nunca alcanza la meta.
Y día tras día se pregunta el sentido de vivir por vivir.

                                                                        José Torres

martes, 28 de junio de 2011

A JAVIERA

Atrás queda esa puerta que hace años pensabas que no abrirías.
Atrás queda esa impotencia que acallaba tu mente,
Tu sueño, ser libre.
Tu meta, despertar.
Aquella luz que divisabas al otro lado de la cerradura.
Aquella luz de libertad, que según tú te acompañaba y aplacaba tu soledad.
Hoy brilla más que nunca.
Si la miras detenidamente podrás observar
Que no estás sola, los destellos que desprende
llevan algo de cada uno de los que hemos compartido
algún trayecto de tu andadura.
Vuelve a abrir esa puerta, tu puerta,
Sé libre, no dejes de volar.
Y como tú bien dices al final de tu poema,
 “nadie puede cerrar la puerta de los demás”.

                 José Torres

miércoles, 1 de junio de 2011

Reflexión

Gran error mirar desde arriba,
gran error pensar que tienes el dominio de tu vida.
Que difícil sentirse pleno de humildad, pero que fácil
es abarcar todo el orgullo, la vanidad y todo lo que se 
cree que nos hace superior a los demás.
Que pena caer en esa tela de araña,
tarde o temprano acabas enredado en ella,
y cuando la tela te oprima, entonces será
cuando realmente tendrás la certeza de que la vida,
la de verdad, la verdadera, es la que divisas desde 
tus aires de grandeza.
Entonces serás consciente de tu vacío,
entonces anhelarás estar abajo, ya que 
la vida, la de verdad no era la que poseías.
La vida esta abajo, la vida habita en los que
miran hacía arriba, no en los que miran hacia abajo.

                                                                                           José Torres

viernes, 15 de abril de 2011

Te quiero diecisiete

(A ti, mi primera cosecha)

Diecisiete son los años transcurridos.
Un dieciséis de Abril extraño.
Aunque primavera, caen copos de nieve.
Huella de un día especial.
Se acaba la espera, por fin estas aquí.
Derroche de amor y ternura.
Amor sellado que recibe su cosecha.

                            José  Torres

martes, 12 de abril de 2011

Tu letargo

Días eclipsados por
espesas nubes Grises.
Lamentos inútiles
salidos de lo más hondo.
Sé que estás oculta.
Sé que estás al otro lado.
Como siempre espero
que abras fisuras en
esa cruel nube, que
tarde o temprano se
rinde ante la fuerza
del rayo de luz que
tanto ansío tras tu
letargo .

                                               José Torres

domingo, 3 de abril de 2011

ANDAR





Un camino largo por recorrer, 
en el que encuentras hermosas praderas,
entre una y otra, terreno pedregoso.
Al divisar la primera se olvida que
para llegar a ella has de sufrir.
El acceso no es fácil.
Tropiezas una y mil veces.
Los tropiezos te provocan heridas,
heridas que sanan con el tiempo.
Quedan las cicatrices, que cada vez
que las miras te recuerdan lo pasado
 y la satisfacción del presente.


                                                                                                   José Torres

jueves, 10 de marzo de 2011

Reflejo

Miras sin ver.
Escuchas sin llegar a oír.
Tu mente divaga.
El reflejo nublado frente a ti
deja entrever una imagen
que no llegas a reconocer.
Aun así ansías alcanzarla.
Deseas retenerla, amarrarla.

                                         José Torres