lunes, 13 de abril de 2015

Biografía para el programa "Eldense por su casa"


JOSÉ TORRES MARTÍNEZ




Hijo de José y Antonia, nací un 27 de Noviembre 1965 en Cieza (Murcia). Soy el menor de los 4 hijos del matrimonio, en realidad siempre fuimos tres, ya que el tercero falleció con 6 meses un año antes de mi nacimiento.
Llego al mundo en un centro de maternidad en Cieza y con un peso de 5 kilos, criado prácticamente. Por este motivo las monjas me vistieron y se dedicaron a mostrar el rollizo bebé por el centro.
Tuve una infancia modesta pero muy satisfactoria en el ámbito familiar, mi padre era hilador (industria del esparto) y mi madre empleada de hogar. Los lujos y caprichos en casa brillaban por su ausencia, pero aún así tampoco los echaba de menos. Eso creo que fue lo que me hizo valorar las pequeñas cosas.
Los abuelos maternos vivían con nosotros, o nosotros con ellos ya que la casa era de ellos. Por este motivo y debido al trabajo de mis padres digamos que fue mi abuela (una mujer ejemplar para la época que le tocó vivir) la que pasaba todo el día ejerciendo de madre hasta su fallecimiento un año después de mi comunión.
En 1971 con 6 años llega el momento de ir al colegio, lo tuve bien ya que solo tenía que cruzar una calle y estaba allí, por lo que siempre fui solo. A pesar del nombre del colegio “Santo Cristo del Consuelo” no era religioso, le pusieron ese nombre en honor a ese Cristo que era y es muy venerado por los ciezanos.
El periodo escolar transcurre con normalidad, demasiada diría yo. En párvulos tengo una profesora que se dedica a hacer punto y es mi abuela la que me enseña a leer, en primero sufro las primeras humillaciones por parte de un maestro que descargaba sus frustraciones ( como tantos en aquella época) pegando con un bastón y la famosa regla. Todo eso va dejando mella en mi persona y no me agrada ir al colegio ( con este maestro hay dos episodios a destacar). Menos mal que la vida fuera del colegio fue de lo más divertida y repleta de anécdotas dignas de “Cuéntame”. Juegos de calle multitudinarios, tuve la suerte de vivir en la calle “General Espartero” donde aún vive mi madre, una calle llena de chiquillo/as con ganas e imaginación.
En 1973 es cuando hago la primera comunión, vestido de marinero, para variar, y con traje heredado de mi hermano siete años mayor que yo. Un día especial pero sin banquete ni  regalos, ya que estábamos de luto por el fallecimiento de mi abuelo. Aún así tengo buen recuerdo de ese día. Fue la hermana Antonia la encargada de darme la catequesis (una monja algo especial).
Siguiendo con el colegio, a partir de este año lo maestros siguientes hasta tercer curso eran gente joven con ideas frescas, pero debido a mi timidez casi nunca podía participar en ellas, una de las cuales fue teatro, por mucho que levantara el cuello para que se fijara en mí, no lo lograba.
Es en quinto y sexto de EGB donde mejoro en calificaciones, tengo la suerte que esos profesores no hacen distinciones e innovan con un sistema que premia el estudio y el trabajo. En este periodo ya no estamos bajo la dictadura y se pasa de ver y sentir como te pega un profesor, a ver como son los alumnos los que agreden a los profesores.
Acabo la EGB en 1981 con unas calificaciones justitas, con ello siento una liberación. Ya tenía el graduado que se había convertido en una pesadilla, ya que nunca me sentí motivado.
Ese año toca seguir estudiando y me matriculo en el centro de formación profesional (donde iban los malos estudiantes) en la rama de electricidad. En septiembre me llaman para confirmar la plaza y después de haber presentado la documentación me vuelvo atrás y renuncio. Mi inseguridad y mi baja autoestima hacen que tome esa decisión.
En 1982 entro en un taller de reparaciones de aparatos electrónicos, donde paso tres años prácticamente sin cobrar.
Es en 1982 cuando descubro que Elda existe y la visito por primera vez en sus fiestas de “Moros y Cristianos”. Unos amigos de juventud de mis padres llevaban muchos años viviendo en Elda y ese año se les ocurrió la brillante idea de invitarnos. Lo que no imaginaron mis padres es que terminarían dejando dos hijos en Elda.
En una de las visitas de los amigos de mis padres a Cieza sale la conversación del trabajo y al poco tiempo se me propone probar en el sector del calzado y sin pensarlo me vengo a Elda, pruebo el trabajo y decido a dejar mi ciudad natal para venirme a Elda en 1985. Mi primer trabajo en el calzado (un oficio que desconocía) fue de aprendiz y ganando cinco mil pesetas. Como para vivir de eso, suerte que mis padres ya estaban jubilados y una vez decidido que me quedaba se vinieron provisionalmente. Alquilamos un piso en el barrio de “La Estación” donde estuvimos un año, hasta que les propuse que con el dinero del alquiler se podía pagar un pisito de segunda mano. Compramos el piso y nos trasladamos al barrio “Nueva fraternidad”.
Mis primeros años en Elda fueron un poco difíciles debido a mi edad, aquí no tenía amigos y empezar de nuevo con 18 años era un poco complicado.
En 1987 decido apuntarme a la autoescuela y es ahí donde por medio de una amistad voy a caer en un grupo del que forma parte la que hoy es mi mujer.
Tras tres años de noviazgo decidimos casarnos el 22 de septiembre de 1990. Una etapa difícil, ya que me quedo sin trabajo en fábrica. En esa época me dedico a hacer trabajos mal pagados en casa, sobre todo adornos para el calzado. Cuando llega mi novia hacemos aparado por la noche con el fin de hacer frente a los pagos de la boda y lo que supone montar un piso (otra prueba de la vida que me hizo seguir valorando lo que tengo) sin ayuda de nadie, ya que nuestros padres no estaban en disposición de ayudarnos.
Ese mismo año mis padres regresan a Cieza a su casa y quedamos ya establecidos mi hermana y yo en Elda. Se vende el piso por el mismo precio que nos costó con el fin de  aliviar los gastos.
Un anuncio de radio me hace llamar para una oferta de trabajo en el calzado, era para temporada, pero no estaba para desperdiciar oportunidades. Cuando acabé en esa empresa me surgió un taller de aparado
(algo en lo que no tenía experiencia) pero tenía que probar, y ahí me tienes en un taller donde todo eran mujeres dando la talla. Ese trabajo también se acaba y como por arte de magia vuelven a llamarme de la primera empresa donde empecé a trabajar cuando me vine a Elda. Parecía que las aguas poco a poco iban volviendo a su cauce.
En 1994 nace nuestra primera hija, cuatro años necesitamos hasta estar completamente seguros de esa decisión, ya que mi mujer estaba fija en su empresa desde los 14 años y teníamos claro que los hijos se tienen para criarlos y disfrutarlos, un hijo es niño una vez en la vida y si te lo pierdes es irrecuperable. Por lo que pidió una excedencia en la empresa.
Como la hija nos salió bastante buena le pregunté a mi mujer si pensaba tener algún hijo más o nos plantábamos, al decir que sí la chantajee. Ahora o nunca, ya que estábamos criando a una no me imaginaba dentro de unos años volviendo a lo mismo. Así que en 1995 nace nuestro segundo hijo. Nos implicamos los dos y la verdad aunque parezca una locura nunca nos hemos arrepentido de criar a dos hijos que se llevan diecinueve meses(lo volveríamos a hacer) . Tuve la suerte de presenciar los dos partos. Educarlos y disfrutar de su infancia ha sido la experiencia de mi vida.
Cuando cumplen la edad los hijos se escolarizan en “Nuevo Almafrá” una escuela infantil, donde voy participando cada vez que se me requiere, carnaval, juegos, cumpleaños, etc…
Y por fin llega el año 2000. Este año digamos que fue en el que empecé a despegar. Con la entrada de mi hija mayor al colegio de primaria “Pintor Sorolla” me hecen una encerrona y acabo formando parte de la Asociación de Alumnos como vocal. Ese mismo año me ficha la Agrupación Local de Apas como secretario (este cargo lo desarrollé solo un año).
En 2001 paso a ser tesorero de la Asociación de Alumnos del “Pintor Sorolla” cargo que ocupo durante 7 años. En ese periodo de tiempo también consigo cumplir uno de mis sueños, dar una actividad extraescolar “ocio y tiempo libre” con niños de 1º y 2º de primaria. Conozco y formo parte activa del centro donde me siento integrado como miembro de la comunidad educativa. Formo parte del consejo escolar. Durante esta etapa de mi vida consigo superar los años de aislamiento frutos de mi timidez y de la etapa de desempleado.
En 2007 hago doblete y a parte de seguir en “Pintor Sorolla”, también formo parte de la Asociación de alumnos I.E.S La Torreta. Dónde en 2008 abandono y me desvinculo del colectivo educativo pensando que ahí acababa mi actividad en ese terreno.
En 2009 se me pasa por la cabeza reciclarme y gracias a mi mujer tomo la decisión de no quedarme con mi costoso Graduado Escolar. Entonces aparece el Centro de Formación de Personas Adultas “Antonio Porpetta” donde empiezo a estudiar para obtener el graduado en E.S.O. ¡Sorpresa!, ahora se me valora y las calificaciones son muy buenas. Fueron años duros ya que combinaba familia, trabajo y estudios. Noches de dormir poco. Estando en 1º de GES descubro que hay unas pruebas libres de E.S.O, me presento y apruebo todo menos tecnología, esta asignatura me la dejo para sacarla en el centro y ya que era solo una pues decido matricularme en acceso a universidad para mayores de 25 años (solo por enriquecer mis conocimientos), me siento tan animado que me presento a las pruebas y apruebo, ese año consigo la ESO y el acceso a la universidad. Durante los estudios tengo la oportunidad de hacer teatro (otra ilusión pendiente).
En 2009 me estreno con una adaptación de “La casa de bernarda Alba” haciendo de Bernarda, se representó en Navidad en nuestro centro y en Mayo en el teatro Principal de Monovar.
Ya he terminado de estudiar y no quiero renunciar al teatro. Los compañeros desaparecen y consigo que al menos tres me acompañen en esa difícil tarea. En Navidad de 2010 representamos en el centro una adaptación de “Ganas de reñir”. Poco a poco el alumnado va esperando esa fecha cada año, les gustan las representaciones.
Ese año se me propone formar parte de la Junta Directiva de la Asociación de Alumnos, pero no estoy por la labor ( es gratificante pero ingrata).
En 2011 ya sin mis compañeros de estudio, monto un recital en homenaje a “Miguel Hernández” para Navidad y la presidenta de la Asociación aprovecha mi afición por el teatro para meterme en la Junta Directiva. Para la obra de teatro de fin de curso se ficha a Sacra Leal, quien nos dirige en la adaptación de la obra de teatro “Los Conejos” de Carlos Arniches y Celso. Esta obra ya se representa en el teatro Castelar.
En 2012 me termina de engañar y acabo siendo el presidente de la Asociación de Alumnos, tras 21 años de presidencia Javiera necesita delegar y es muy difícil hacerlo por ser un centro con un alumnado variable. Asumo el cargo y comienzo a moldear la Asociación a mi forma de trabajar.
Por fin con un empujón me atrevo a escribir pequeñas cosas (con vergüenza de que se lean). Otra faceta que es tan personal que cuesta sacar fuera.
Este año en Navidad y dirigido por Sacra el recital es en honor a “Federico García Lorca”, ya se va consolidando el grupo de teatro, y para fin de curso estrenamos en el teatro Castelar “Gardenias para Jacinta” escrita y dirigida por Sacra Leal. Empiezo a involucrar a la Asociación en actividades colectivas como “Libros en la calle”. Organizo la primera cena de fin de curso en un restaurante con una respuesta favorable, etc….
Y llegamos a 2013, este año ya me pilla un poco saturado y a nivel personal empiezan los bajones y desengaños, pero soy persona de remontar.
En Navidad se representa en el Centro “¿Noche buena?” escrita y dirigida por Sacra, se viaja al Congreso y se visita Toledo. Sigo participando en “libros en la calle”, este año con una compañera representamos dos personajes literarios. Como no puedo parar consigo llevar a cabo otra de mis ilusiones, hacer algo para nuestros mayores paseándonos por todos los Centros de Elda y uno de Petrer con
play back  de coplas y repitiendo en “El Catí“ de Elda con un cuenta cuentos por el día del libro y play-back por el día de la madre.
Este fin de curso en el teatro Castelar se representó “Me diste tu palabra” como es costumbre escrita y dirigida por Sacra y la ya tradicional cena de fin de curso.

Como se puede deducir de toda esta historia interminable, soy lo que soy gracias a la ilusión, ganas, respeto, sinceridad, transparencia y todo lo que he tenido muy adentro tantos y tantos años. Gracias a todas las personas que han pasado, pasan y pasarán por mi vida, ellos son los que de una manera u otra han sacado al verdadero José Torres.

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